La lengua leonesa: historia y presente

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Del 15 al 18 de julio de 2019 la Cátedra de Estudios Leoneses organiza en la Real Colegiata de San Isidoro en León el curso “La lengua leonesa: historia y presente“. Sus objetivos son:

Presentación de propuestas actualizadas de carácter teórico sobre la historia del leonés como lengua patrimonial del antiguo Reino de León, así como de alguna de sus variantes.

Presentación de propuestas didácticas apropiadas para la enseñanza de esta materia que sirvan como material complementario en el currículo de Lengua de los niveles no universitarios.

Mostrar materiales prácticos para el estudio del leonés con especial atención al léxico.

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DICCIONARIU LLIONÉSE. GANCEDO

«fincar v. 1. Hincar [clavar una cosa en otra o en el suelo]. Fincóu’l varal na tierra. 2. Afincarse [quedarse a vivir, establecerse]. Yá vai años que finquéi n’Unxilde. 3. DEP. Tirar [la bola corta, sin hacer ningún tanto, en el juego de los bolos]. 4. prnl. Arrodillarse.||Fincala. Morir. VS. acincarcincar. El que finca, arrinca. El que siembra, recoge».

Quizá no sea una manera muy heterodoxa de comenzar un artículo pero la transcripción de una de las 11.000 entradas del nuevo Diccionariu llionés es buen ejemplo de la exhaustividad y rigor de esta obra, editada por la asociación Faceira y el sello Cultural Norte, y que ayer se dio a conocer en el Ateneo Varillas de la capital. Del primer volumen de este proyecto (llionés-castellanu) habla su autor, el investigador Nicolás Bartolomé Pérez, que ayer intervino en el acto junto al lingüista Fernando Álvarez-Balbuena, que firma el prólogo; Xairu López, responsable del diseño; y Pedro Moreno, editor. «Los objetivos básicos son los de cualquier otro diccionario bilingüe —explicó Bartolomé Pérez—: servir como obra de consulta del léxico leonés, así como de herramienta para la enseñanza de este idioma. Lógicamente, el diccionario está dirigido a quienes tengan interés por conocer o aprender esta lengua». En un tiempo en el que el interés por el patrimonio lingüístico leonés en su conjunto está creciendo, este escritor y miembro del colectivo Faceira avisa de que el diccionario «no pretende ser un compendio exhaustivo del léxico leonés, sino que, como en cualquier otra obra lexicográfica de estas características, se ha hecho seleccionando un volumen de entradas limitadas que recogen no solo léxico patrimonial de esta lengua sino también los neologismos y cultismos que se han considerado necesarios, ajustándolos a las singularidades ortográficas y fonéticas del leonés».

«Por otro lado —apuntó—, hay que destacar que el diccionario tiene en cuenta la pluralidad lingüística leonesa ya que, además de los términos que se eligen como referenciales, se recogen las variantes de esas palabras propias de las principales variedades del idioma».

Y en torno a los años que ha llevado la redacción de esta nueva obra, el también autor de Filandón. Lliteratura popular llionesa y Mitoloxía popular del Reinu de Llión, comenta que han sido siete años de trabajo, aunque no se ha dedicado en exclusiva a su elaboración pues a lo largo de ese período ha escrito otros libros —algunos ya editados y otros que verán la luz en los próximos meses—, ha impartido conferencias y publicado artículos especializados.

El Caudal léxico

Gran especialista en literatura de tradición oral y mitología popular, Pérez detalla que el diccionario «cuenta con cerca de 11.000 entradas, y unas 20.000 equivalencias castellanas; cada una de ellas señala la categoría gramatical del término en cuestión y su equivalente o equivalentes en castellano ordenadas a modo de acepciones. También, en función de cada entrada, puede haber observaciones gramaticales y ortográficas, ejemplos de uso, indicaciones del área de conocimiento del término que lo precise (agricultura, botánica, derecho, meteorología, zoología, etc.) y el nombre científico de los seres vivos. Además, el caudal léxico de la obra se complementa con numerosos sinónimos, antónimos y palabras afines, abundante fraseología patrimonial leonesa y bastantes refranes populares que son muy útiles para comprobar los matices que puede tener el uso de una palabra».

Escasez de apoyos

La asociación Faceira lleva ya una nada despreciable cantidad de libros editados con la calidad de cualquier institución. ¿Qué balance hace Nicolás Bartolomé Pérez de su actividad? ¿Y qué cree que les queda por encarar? «Con el Diccionariu llionés, cuya segunda parte aparecerá este próximo año, son ocho los libros editados —aclara—. En la sociedad leonesa hay demanda de publicaciones en leonés y sobre esta lengua, pero curiosamente no hay ningún apoyo institucional a la cultura de expresión leonesa, algo que no ocurre con ninguna otra lengua española protegida, como resulta ser la nuestra. Con esos libros pretendemos cubrir, aunque sea de manera modesta, esa demanda social, así como contribuir a la consolidación de un mercado editorial en leonés». «En todo caso —añade—, queda mucho trabajo por hacer, por lo que en los próximos meses desde Faceira pondremos en marcha un proyecto cultural más ambicioso con la edición de una revista de estudios leoneses que dirigirá el profesor de la Universidad de Oviedo José Ignacio Suárez García, y tres colecciones literarias: Bardón, dedicada a la narrativa en leonés; Alexandre, donde se publicarán poemarios en leonés; y Seranu, orientada al ensayo en leonés».

¿Y las clases presenciales que también organiza Faceira? ¿Qué valor concreto les dan? «Gracias a la labor impagable de Xairu López hemos desarrollado cinco cursos con gran éxito de asistencia. Lo que ocurre es que no deja de ser un parche a una carencia enorme en el ámbito de la enseñanza del leonés, actividad que es competencia de la administración autonómica al ser el leonés una lengua protegida por el artículo 5.2 del Estatuto, pero que no desarrolla a diferencia de lo que ocurre con el gallego en Castilla y León, a cuya enseñanza en el sistema público autonómico se dedican unos 600.000 euros anuales. Siendo el leonés y el gallego dos lenguas estatutariamente reconocidas, el hecho de que a la enseñanza del leonés no se dedique ni un euro evidencia una arbitrariedad y una discriminación intolerables por parte de la Junta de Castilla y León. El Consejo de Europa ya ha advertido de la gravedad de este incumplimiento y esperamos novedades al respecto en los próximos meses».

¿Cómo pondría Bartolomé Pérez de manifiesto la unidad de esta lengua? Hace 200 años, ¿un maragato se entendería con un cabreirés o con un lacianiego en leonés? «Todas las lenguas que se hablan en un territorio que sea medianamente amplio presentan variedades geográficas, y eso ocurre también con el leonés. La filología nos dice que entre los dominios lingüísticos castellano y gallegoportugués hay un conjunto de variedades lingüísticas autóctonas, que es a lo que llamamos leonés (o asturleonés si lo consideramos en todo su ámbito territorial), que por su origen directo desde el latín, por su evolución diferenciada y autónoma, y por el volumen de trazos característicos diferenciales que presentan respecto del castellano y del gallegoportugués constituye una lengua romance diferente de los otras dos vecinas. Fue Menéndez Pidal quien en ya 1906 afirmó «la unidad del leonés moderno, especialmente del occidental, desde Miranda (Portugal) a Luarca (Asturias)».

«¿Pueden entenderse un andaluz y un bonaerense, un berlinés y un zuriqués o un parisino y un quebequés francófono, a pesar de hablar variedades distintas de sus lenguas? —plantea—. Es un sinsentido pensar que los hablantes de distintas variedades de leonés tengan o hayan tenido que recurrir a una lengua diferente de la propia leonesa para comunicarse entre ellos».

Diario de León, 30 de diciembre de 2018.