Gramática de nós, de Roberto González-Quevedo

GRAMÁTICA DE NÓS (2)

 

Una gramática de la variedá noroccidental ḷḷionesa feita pol polifacéticu escritor palaciegu Roberto González-Quevedo, que lo mesmo fai un monumental manual de filosofía, un poemariu que sabe a nieve ou un sorprendente tratáu etnográficu. La sua presentación foi hai unas sumanas nel homenaxe a la sua madre, Eva González, realizáu con motivu del centerariu del sou nacimientu

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Un pasaporte para saludar a la ‘gente mágica’ de León

TRASGU

Las criaturas más asombrosas de nuestra tierra, habitantes de ríos, montes y minas, pueblan ‘Llión máxicu’, el nuevo libro bilingüe que ha publicado el colectivo Faceira

 

Personajes tan pícaros y traviesos como los trasgos, criaturas tan inquientantes y misteriosas como las mouras, figuras tan poderosas como los reñubreiros o renuberos, o tan entrañables y generosas como la vieja del monte pueblan un nuevo libro que sale a la venta este viernes y cuyo objetivo es dar a conocer, especialmente entre los más jóvenes, una serie de antiquísimas leyendas leonesas y su estrecha relación con la lengua romance de estas tierras. Su nombre es Llión máxicu, lo edita la asociación cultural Faceira y es bilingüe en leonés y castellano. Del texto se encarga un gran experto en mitología y tradición oral, Nicolás Bartolomé Pérez, y de las muy sugestivas ilustraciones, el joven y emergente ilustrador, también leonés, Ricardo Escobar Espiniella.

Bartolomé Pérez, autor de varios otros títulos que aúnan investigación y divulgación, como Filandón, lliteratura popular llionesa o Mitoloxía popular del Reinu de Llión, explica cómo surgió la idea de lanzar este nuevo volumen: «Después de que el año pasado publicáramos Esbardu, un vocabulario leonés ilustrado, Ricardo Escobar, Teresa García Montes y yo empezamos a dar vueltas a la idea de aprovechar las ilustraciones sobre mitología leonesa de esa obra para un libro monográfico sobre el tema». «Sin embargo, Ricardo no estaba convencido con reciclar los dibujos, y planteó un trabajo más ambicioso donde el elemento gráfico tuviera el máximo protagonismo», detalló.

En cuanto al lenguaje escogido para transmitir estos personajes y nociones, a veces tan antiguos y complejos, a un público joven, Nicolás Bartolomé cuenta que sobre todo quisieron ceñirse «a los datos que nos suministra nuestra tradición oral, pues eso que ahora llamamos mitología leonesa no es más que un conjunto de leyendas populares que se han transmitido de una generación a otra a través de la palabra. En el libro se recogen algunas de las leyendas leonesas más significativas protagonizadas por criaturas míticas y se describen las características esenciales de esos seres fabulosos, todo ello adaptado al público juvenil al que va destinado principalmente».

Criaturas que «cobran vida»

Incide el investigador, escritor y abogado en que lo más relevante del libro «es sin duda el elemento visual, pues cada ilustración revela y resalta aspectos esenciales de nuestras leyendas mitológicas. Ricardo Escobar como ilustrador y Eva Moreno, encargada del color, han realizado un trabajo magistral con impecable profesionalidad. Resulta fascinante comprobar cómo estos personajes de leyenda cobran vida de su mano hasta el punto de lograr transmitir a la perfección, por ejemplo, la bondad de la Vieja del Monte o el carácter burlón del trasgo».

Preguntado por el gran desconocimiento general existente en León sobre su propia legendaria, opina Bartolomé Pérez que la mitología popular «seguramente no es uno de los aspectos más conocidos de la personalidad cultural de la región leonesa a pesar de su singularidad y riqueza, probablemente porque es algo vinculado al mundo campesino y vivimos en una sociedad urbanita; como otros muchos elementos de nuestra tradición está en decadencia porque la sociedad rural donde estas narraciones se mantenían prácticamente ha desaparecido».

Llión Máxicu. Pequeña mitoloxía llionesa tiene, en palabras de su impulsor, «una clara pretensión divulgativa y revalorizadora de este ámbito de nuestro patrimonio cultural inmaterial y de la lengua en la que se contaron muchas de estas leyendas, la leonesa». Relatos que constituyen, a su juicio, «un recurso maravilloso que no conviene olvidar pues en él se plasma lo sustancial del imaginario tradicional del Reino de León que es susceptible de generar, hoy, nuevas formas de expresión artística y cultural».

Este viernes se presenta y sale a la venta

El libro ‘Llión máxicu’ se dará a conocer este viernes 27 de abril, a las 20.00 horas, en la biblioteca pública de la ciudad de León (calle Santa Nonia 5), día en que también llegará a las librerías. En las ilustraciones que acompañan este reportaje, una pequeña parte de las que pueden verse en el volumen, aparecen, de izquierda a derecha y de arriba abajo, el diañu, la vieja del monte o vieya’l monte, el reñubreiru, reñuberu o renobero, la moura y el trasgu, con una reproducción de la portada de la obra. La ilustraciones «evidencian la hermosura de nuestros mitos, así como su potencial cultural y artístico en campos como la literatura o las artes plásticas», destacaron desde la asociación cultural Faceira.

 

Emilio Gancedo, Diario de León 23 – IV – 2018

Los prejuicios del Consejero de Educación de Castilla y León

 

 

CONSEJERÍA EDUCACIÓN

Las declaraciones del Consejero de Educación sobre el artículo 5.2 del Estatuto de Castilla y León del día 14 de febrero al Diario de León evidencian que los prejuicios de la derecha castellana sobre el leonés se imponen al cumplimiento de la legalidad. Veamos: resulta irrelevante que el artículo 5.2 no señale expresamente que el leonés es una lengua, pues la ubicación sistemática de ese precepto en el Estatuto entre los parágrafos dedicados al castellano y al gallego revela por sí misma el estatus que el legislativo autonómico otorgó al leonés. Es más, legalmente (no procede mencionar ahora otros argumentos) la categoría de «lengua» del leonés viene determinada también por el instrumento de ratificación español de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, tratado internacional promovido por el Consejo de Europa e integrado en el ordenamiento español desde 2001, que establece que España declara que son lenguas regionales o minoritarias las que los Estatutos de Autonomía protegen y amparan, la leonesa incluida.

El sr. Rey confunde protección con oficialidad; nuestro Estatuto no declara la oficialidad ni del leonés ni del gallego, pero sí prescribe la protección de ambos idiomas, y el elemento esencial para ello es la educación. De hecho, la Junta protege la lengua gallega a través de su oferta en el sistema educativo público de esta comunidad (infantil, primaria, secundaria y bachillerato), a pesar de que el artículo 5.3 nada dice sobre la enseñanza del gallego. El Consejero sostiene que el Estatuto no obliga a que la protección del leonés sea por medio de su enseñanza, pero eso es falso. La Carta Europea prescribe en la parte directamente aplicable al leonés que los estados parte de este tratado internacional basarán su política, su legislación y su práctica en la provisión de formas y medios adecuados para la enseñanza y el estudio de las lenguas regionales o minoritarias en todos los niveles apropiados (artículo 7.1.b). El Estado deriva esta responsabilidad a las comunidades al ser competentes en materia de educación, pero Castilla y León incumple sin pudor este tratado infringiendo el artículo 68.2 del Estatuto, a pesar de que el Consejo de Europa en los informes de 2012 y 2016 sobre la aplicación de la Carta en España reclamó que se garantice la enseñanza del leonés como parte de los planes de estudio que se siguen en Castilla y León. De lo que sí trata explícitamente el Estatuto es del uso del leonés cuando prescribe que su protección, «uso» y promoción serán objeto de regulación; y en ese mismo sentido cabe citar el artículo 7.1.e de la Carta Europea.

El Consejero desconoce qué es el leonés o cómo protegerlo, de ahí que pida que «se determine con exactitud qué es el leonés como modalidad lingüística y de qué modo habría que promoverlo y protegerlo», lo cual resulta insólito porque en una reunión mantenida el 17 de julio de 2017 en Valladolid a la que asistió quien suscribe, Rey manifestó que fue él junto con Villalba, el redactor del artículo 5.2 del Estatuto. Resulta desconcertante comprobar que quien se proclama autor intelectual de ese precepto sostenga en público su absoluta ignorancia en la materia sobre la que participó en el proceso de la reforma estatutaria. Las dudas del Consejero podrían solventarse con una lectura no sectaria del artículo conforme a la repetida Carta Europea de la que se extrae como conclusión que el leonés es una de las lenguas minoritarias de Castilla y León; y respecto a lo qué hacer con el leonés bastaría con cumplir el segundo mandato enunciado en el artículo 5.2 promoviendo en las Cortes una iniciativa legislativa que fije las medidas de protección, promoción y uso del leonés, tal y como solicitó el Procurador del Común a la Junta en sendos expedientes de 2009 y 2016, abiertos por la contumaz resistencia del ejecutivo a promover el leonés.

 No hay demanda de enseñanza de leonés para el responsable de Educación, pues según él «ni lo piden los centros, ni los alumnos ni los padres lo solicitan», cuando lo que ocurre es exactamente lo contrario, que no hay oferta educativa para el leonés, ni la Junta ha realizado ninguna actividad en ese sentido, mientras que para la enseñanza del gallego en Castilla y León ya se han dedicado cerca de 8 millones de euros y es la propia Junta la que organiza y promociona esta asignatura en los centros donde se imparte. Sin embargo, para el leonés han de ser los propios centros educativos los que han de buscarse la vida sin el apoyo de la administración educativa autonómica. Esta arbitrariedad es una constante en el proceder de la Junta cuando se trata de promocionar el leonés o lo leonés, y la creación de la Cátedra de Estudios Leoneses en la Universidad de León no se debe a ningún cambio en esa actitud discriminatoria, sino a la necesidad de contar con la UPL que es quien ha reclamado que la Junta proteja el leonés después de una década de escandalosa inoperancia. Dicha cátedra no va dar cumplimiento al artículo 5.2 del Estatuto ya que ni puede ni es su función, por lo que nos hallamos ante una burda maniobra política para burlar otra vez el mandato estatutario de promoción del leonés.

Para el Consejero la introducción del leonés en el currículo constituye «una decisión política de enorme calado que debería ser validada al máximo nivel parlamentario y ejecutivo de la Comunidad, así como por todos los actores de la comunidad educativa», pero la introducción del gallego en el currículum educativo autonómico no requirió de nada de eso, tan solo de la decisión de la Consejería de Educación plasmada normativamente en varios reglamentos de rango menor. Todo un ejemplo de ley del embudo aplicada sin miramientos al leonés.

Nicolás Bartolomé Pérez, Diario de León 2-III-2018