La cultura leonesa (1). ¿Qué es León?

 

seranu

Américo Castro dedicó a la esencia histórica leonesa unas palabras especialmente significativas en su obra Sobre el nombre y el quién de los españoles (1972). Para este filólogo e historiador el «nosotros» leonés en la Edad Media denotaba ya una débil tensión política pues miraba al pasado y representaba una tradición paralizante. Castro señalaba que, a pesar de los enfrentamientos entre León y Castilla, los leoneses fueron perdiendo conciencia de su dimensión política para acabar fundiéndose con los castellanos. Esta desacertada visión historicista de León y de lo leonés, con la que resulta imposible estar de acuerdo para los leoneses de hoy en día, constituye en cierta medida uno de los axiomas políticos que dieron lugar a la configuración de la autonomía en la que León fue incorporado de forma poco menos que obligada. Lo cierto es que abunda la mirada historicista de León y de lo leonés, a veces incluso desde posturas que pretenden revalorizar la maltrecha identidad leonesa, como la que representa el ensayo de Anselmo Carretero El Antiguo Reino de León (País Leonés). Sus raíces históricas, su presente, su porvenir nacional (1994), controvertido y endeble en muchos aspectos, aunque loable en su reivindicación de León en otros muchos.

La respuesta a la pregunta que da título a este artículo es compleja y tiene múltiples respuestas, pero quizá una de las más lúcidas puede ser la que dio Julio Caro Baroja que nos proporciona algunas claves para entender lo leonés. Para este antropólogo León es una unidad de tipo más bien político, con un contorno medieval producto de la Reconquista. A pesar de que las raíces de lo leonés se hunden en el pasado romano e incluso prerromano, en el mundo de los ástures que poblaron los que hoy es grosso modo la mitad norte de la región leonesa y gran parte de Asturias y del noreste portugués, la existencia de un reino de la Reconquista, el Reino de León, es lo que dota a León de una personalidad nueva, que ni es ya ástur ni romana, es leonesa, y de la que los leoneses del presente nos sentimos legítima y directamente herederos. Sin embargo, León es mucho más, y, por seguir con Caro Baroja, vamos a traer a colación esta concluyente afirmación suya «Hay una zona de España, que desde el punto de vista etnológico y lingüístico, es de las más curiosas: la de la provincia de León». Y es cierto, la riqueza lingüística de León, donde se hablan nada menos que tres lenguas romances, y la riqueza de la cultura autóctona leonesa (del derecho consuetudinario a la tradición oral, de nuestra arquitectura popular a la gastronomía…), son enormes y dignas de ser tenidas en cuenta para comprender cabalmente lo qué es León.

LEÓN EN LA CULTURA DEL NOROESTE

Dónde enmarcar el conjunto de peculiaridades culturales leonesas, ésas que identificamos como nuestras y que tuvieron su origen y se enraízan en el ámbito rural tradicional, pero que ahora, periclitado ese mundo tradicional, se encuentran en proceso continuo de valoración y reactualización en algún caso, o de decadencia en otros ¿Quizá en la órbita castellana como afirma sin pudor el poder autonómico y el establishment que se ha generado a su alrededor?.

El análisis de nuestra cultura contradice esa afirmación tan reiterada por las instituciones oficiales. José Luis Alonso Ponga señala que la cultura tradicional leonesa está a caballo entre Galicia, Asturias y Castilla, pero participa más activamente de las dos primeras, a la vez que ejerce su influencia sobre ciertas comarcas de la última. Por otro lado, continúa Alonso Ponga, la cultura tradicional leonesa cobra pleno sentido si la proyectamos formando un todo con áreas de Zamora, Salamanca y noreste de Portugal, pues como ellas hunde sus raíces en la cultura del noroeste.

En definitiva, León es una milenaria entidad histórica y política heredera de un viejo reino; pero es mucho más, es un territorio cuyas gentes atesoran una cultura secular variada, peculiar y antigua. Y, sobre todo, León es el hogar de un pueblo, el leonés, consciente de sí mismo, de su pasado y con voluntad de proyectar su idiosincrasia hacia el futuro.

Nicolás Bartolomé Pérez, La LlariegaDiario de León, 16-10-2016

 

EL MITO DEL LEONÉS (Reseña de Mitoloxía popular del reinu de Ḷḷión), por Xaverio Ballester.

Liburna 6

 

Nicolás Bartolomé Pérez (2013): Mitoloxía popular del reinu de Ḷḷión, Asociación Cultural Faceira, León, 157 pp.

 El presente libro aúna tres méritos admirables: la recuperación de las hablas leonesas, la recuperación de la ancestral y la riquísima mitología propia de las comarcas donde históricamente se ha hablado lo que fue lengua de un reino trascendental para el destino de España, y las bellas ilustraciones de Alberto Álvarez Peña que ensalzan el excelente trabajo llevado a cabo por Nicolás Bartolomé. Un libro necesarísimo: breve, bello, impactante.

 

Xaverio Ballester, catedrático de Filología Latina, en Liburna. Revista Internacional de Humanidades 6, Universidad Católica de Valencia, 2013, pp. 179-180.

Gente con colmillos. Licántropos leoneses

Hombre lobo. Grabado de Lucas Cranach el Viejo, 1512.

En 1754, Pedro de Calatayud recoge la noticia de que un hombre transformado en lobo mató a más de veinte personas en Villafranca del Bierzo. «Perdonaba a las vacas y atacaba a los muchachos»

Fue entre los siglos XVI y XVII cuando se produjo en Europa un verdadero boom de la licantropía, una eclosión de sucesos protagonizados por supuestos hombres-lobo que en ocasiones acabó con algunos de ellos en la hoguera al ser acusados de brujería por la Inquisición. Pero la creencia en el hecho de que una persona pueda transformarse en lobo es bastante más remota, y podemos encontrar referencias desde la Antigüedad clásica, aunque es posible que sus orígenes se remonten a épocas más pretéritas y que se relacionen con prácticas chamánicas y rituales extáticos de cofradías de guerreros que creían estar poseídos por el espíritu salvaje del lobo, o que imaginaban su conversión en lobos como preparación para la batalla.

En 1865, el clérigo, polígrafo y folclorista británico Sabine Baring-Gould publicó The book of were-wolves (‘El libro de los hombres lobo’), en un intento erudito por racionalizar esta creencia otorgándole un origen mitológico. El interés de Baring-Gould por el tema constata el arraigo de la creencia en la Europa del siglo XIX, pues, según cuenta él mismo en el prefacio de su tratado, lo que motivó su escritura fue la pervivencia de esta superstición en Vienne (el Poitú, Francia), cuando en una de sus expediciones arqueológicas se le hizo de noche y no consiguió encontrar carruaje para volver a su alojamiento, ya que todos los vecinos concluían temprano sus tareas y se recogían en casa por miedo al loup-garou (hombre-lobo), por lo que tuvo que regresar a pie y solo después de que le narraran diversos episodios contados sobre las agresiones de este ser fantástico en la comarca.

El primer testimonio sobre los hombres lobo en León nos llega gracias a Pedro de Calatayud, quien en sus Opúsculos y doctrinas prácticas (1754) recoge esta noticia que transcribimos respetando la grafía de la época: «En este siglo acia el año de 20, un hombre transformado en lobo, en cuya figura le vieron muchos, despedazó, y mató en los montes, prados y cercanías de Villafranca del Vierzo más de veinte personas, y perdonando a veces a los becerros, bacas, y ovejas, se tiraba con una furia infernal á los muchachos, y muchachas, que los cuydaban y oí decir, que saliendo uno armado, y á caballo contra él, huía el cuerpo y declinaba los golpes con destreza propia de hombre, el que era lobo figurado».

En la tradición mitológica leonesa la transformación de una persona en lobo puede tener diversas causas, como ser el séptimo hijo varón consecutivo de una familia, o una maldición de los padres que condenan a su descendiente a convertirse en lobo ante una ofensa o el incumplimiento de un mandato paterno. Pero a veces el licántropo lo es porque usa un objeto mágico, un pellejo de lobo en concreto, y poniéndolo y quitándolo a voluntad logra transformarse en fiera. En este caso, la forma de desencantarlo es quemar el pellejo, pero completamente y hasta el último pelo. La licantropía se considera en León algo transitorio (generalmente dura siete años), aunque también es posible que provocando una pequeña sangría al hombre-lobo éste quede liberado y recupere la forma humana. En ocasiones el licántropo es consciente de su condición, desarrolla una vida normal y oculta al propio cónyuge la fada (hado, destino) que lo embruja sin remedio.

En 1985, Jesusa Rellán, de Burbia, contó a los colaboradores de Julio Camarena la historia de una peculiar muchacha-lobo que antaño hacía acto de presencia en una casa donde solía reunirse parte del pueblo para combatir el frío asando castañas en la piérgola, especie de desván situado sobre el hogar. Pero, desde hacía un tiempo, chaval que subía allí a dar vuelta a las castañas, chaval que no volvía a bajar, devorado por una terrible alimaña. Hasta que un buen día llegó a la casa un valeroso criado que se propuso acabar con el monstruo. Bien oculto en el desván, dejando sólo un furaquín para el ojo, vio cómo una hermosísima joven se despojaba del pellejo de lobo que la cubría, se quedaba desnuda y empezaba a peinarse su larga cabellera. El criado aprovechó que el pelo le tapaba la cara para arrojar la piel al fuego donde se asaban las castañas, deshaciendo el maleficio y, más adelante, casándose con ella. Eso sí, cuando se consumía el pellejo, la muchacha-lobo le advirtió:

—Mira, si un pelo me quedara de la piel, lo más grande que te iba a quedar a ti era una oreja.

Nicolás Bartolomé Pérez / Emilio Gancedo, Diario de León, edición de 1-XII-2013.

Presentación de llibros y discu d’autores llioneses en Xixón el martes 18 de xuniu

 

El próximu martes 18 de xuniu a las 19:30h. l’Asociación Ástura organiza na sede social del Atenéu Obreru de Xixón (cai Cuadonga / Covadonga, 7 – 1 Izda.), la presentación de los siguientes llibros y discu d’autores llioneses:

.- Sentir, y nun sentir sentire, obra teatral del músicu y escritor Fran Allegre.

.- Nel briezu, discu de cantares llioneses p’arrollar nenos del mesmu autor.

.- Mitoloxía popular del reinu de Ḷḷión, de Nicolás Bartolomé Pérez que cuenta con ilustraciones del dibuxante y etnógrafu Alberto Álvarez Peña.

portada teatru

Darréu, Nicolás Bartolomé Pérez, presidente de l’Asociación Cultural Faceira, falará sobre la llingua en Llión con una charra titulada “La situación del llionés dientro del dominiu llingüísticu ástur” na que se analizarán aspectos cumo la protección llegal, el contestu sociollingüísticu ou la producción cultural, entre outros temas.

portada-mitoloxia-baja

Filandón. Lliteratura popular llionesa

Berto Peña dibujó la portada

He encontrado vestigios de un romancero cantado en asturleonés

«Tres cousas tien L.laciana/ que nun las tien L.lión,/ la Cruz de Cuetu Nidiu,/ Las Rouzas ya Tambarón». Más de 250 páginas de cantares, adivinanzas (las populares cosillinas ), teatro, refranes y romances componen Filandón. Lliteratura popular llionesa , el libro de Nicolás Bartolomé Pérez que constituye todo un hito, un antes y un después en el estudio de la lengua tradicional de nuestra región. Todas las manifestaciones del leonés dispersas aquí y allá en libros comarcales, palabreros, prensa, y, sobre todo, en boca de nuestros paisanos, están aquí, por fin y por primera vez, fijadas.

-Ha venido estudiado muy profundamente la literatura popular leonesa en nuestra lengua autóctona. ¿Cuáles son sus raíces, cuál es su relación con León?

-Soy y me siento leonés, nací en León y toda mi familia es leonesa. Aunque he vivido en Asturias prácticamente toda mi vida, la relación y el contacto con mi tierra y mis paisanos ha sido y es permanente. Me apasiona todo lo leonés.

-¿Desde cuándo y por qué razón ha venido rastreando y estudiando estos fenómenos?

-Me interesa la tradición oral desde niño, en el entorno familiar de mi infancia oí contar cuentos y leyendas tradicionales, cantar canciones populares y ramos o proponer adivinanzas. Mi primer contacto con la literatura popular lo fue en su expresión más genuina, la oral. El interés por la lengua comenzó al constatar las semejanzas entre la forma de hablar de los asturianos y la que yo observaba en León, especialmente en ciertas comarcas. Me intrigaba el que, en casa, mi madre o mis abuelos emplearan en ciertos contextos verbos o palabras como falar, prestar o piqueiro , que también se usaban en Asturias y que evidentemente no eran castellano. Esas y otras muchísimas semejanzas se convirtieron en curiosidad por el tema que me ha llevado a publicar este libro y varios artículos en revistas especializadas.

-¿Y la idea de escribir el libro?

-La idea de una antología surgió hace ya unos años al releer la obra de María Josefa Canellada Cuentos populares asturianos , donde esta académica recopiló un centenar de cuentos tradicionales, casi todos en lengua asturiana. En Filandón se incluyen también otros géneros populares, pero la principal obra de referencia fue esa.

-¿Qué aportaciones son las más novedosas?

-Filandón es una antología de literatura popular en asturleonés y tiene un afán claramente divulgativo; así, todos los textos van acompañados de un breve comentario etnográfico, lingüístico, literario o de otro tipo, depende de cada caso, que sirve para apreciar y valorar cada pieza en el contexto de la cultura popular leonesa. Sin embargo, hay algunas cuestiones donde se hizo inevitable profundizar un poco como ocurre con las páginas dedicadas a analizar la enorme importancia que tuvieron los filandones y seranos en nuestra tierra. El mérito del libro, si es que tiene alguno, está en quienes desde hace un siglo han venido recopilando cuentos, cantares y demás textos tradicionales de los hablantes patrimoniales de asturleonés. De todos estos compiladores se trata en la introducción del libro.

-El libro, además, está escrito en leonés…

-Yo me he limitado a intentar dar una visión conjunta y actualizada de este patrimonio, con una aportación personal como es el hecho de que el libro está redactado en nuestra lengua, una cuestión de coherencia personal y de compromiso con el futuro del idioma.

-¿Se ha encontrado con «sorpresas» que no se esperaba?

-Hay numerosos aspectos de la literatura popular leonesa que tienen gran interés, en concreto y por centrarnos en la asturleonesa, hay evidencias y restos, auque mínimos, de un romancero en asturleonés. El caso de La lloba parda es muy significativo, conocemos una versión en esta lengua recogida probablemente antes de 1950 por Wenceslao Bardón en tierras cepedanas o en las ribera alta del río Órbigo, que hay que vincular con otras versiones en mirandés de este fascinante romance. Por otro lado, hay un texto muy notable, que no se reproduce en el libro ya que se eliminó a última hora, como es el ramo de La Cabreira que recogió y publicó a principios del siglo XX Pepe Aragón en su novela Entre brumas . Es el único ramo que conoce en asturleonés.

-¿Y no se conocía ese texto anteriormente?

-Esa composición fue estudiada por José Luis Alonso Ponga, quien puso de manifiesto su relevancia por su carácter de representación participativa con escenas más propias de las pastoradas leonesas. ¿Es acaso esta pieza un último vestigio de un teatro popular donde se usaba en alguna medida el asturleonés? Puede ser. Por otro lado, un pareado con estructura de frase proverbial y con todas las trazas de ser popular, si es que no se trata de un refrán de tradición oral, como es Por novedades no vos matedes, faránse vieyas, saber las hedes , aparecía en la cabecera de una de las primeras publicaciones periódicas leonesas, el Mercurio Sublantino , que se publicó en 1813.

-¿Cuál es la situación actual de la lengua tradicional en León?

-Actualmente quedan muy pocos hablantes patrimoniales de asturleonés, seguramente su número está por debajo de las 5.000 personas, o incluso muchos menos, no lo sabemos con certeza. Lo único seguro es que en pleno siglo XXI continúa habiendo leoneses y zamoranos que se expresan en asturleonés, prácticamente todos ellos son bilingües, diglósicos, de edad avanzada, que habitan en la periferia rural de las provincias de Zamora y León, que hablan un asturleonés empobrecido y castellanizado, y que están ajenos por completo al debate de la recuperación de la lengua. Esa es la realidad del asturleonés en el viejo reino.

El principal esfuerzo de recuperación lo han de hacer los leoneses

Hoy en día nos hallamos en León en medio de un debate: primero, parece cada vez más clara la necesidad de proteger el patrimonio lingüístico (por ejemplo, ya está en el estatuto), pero después nos encontramos con dos tipos de movimientos: uno que pugna por mantenerse al lado de Asturias y otro que persigue sistematizar la lengua leonesa aparte del asturiano. ¿Cuál sería, a su juicio, la mejor fórmula para León?

-El leonés y el asturiano son la misma lengua, aunque la realidad de este idioma es muy distinta en León y en Asturias. Creo que eso está claro desde el estudio de Menéndez Pidal de 1906. Quienes defienden que el leonés y el asturiano son tan diferentes emplean pocos argumentos científicos y muchos ideológicos, y se contradicen en numerosas cosas, especialmente en la delimitación del idioma al excluir al asturiano pero tomando en consideración al mirandés, que es la más singular y diferenciada variedad de nuestro dominio lingüístico por su fonética, su léxico y su sistema verbal, y no digamos ya por su ortografía, su ubicación geográfica o su situación sociolingüística. Al parecer, para uno de esos movimientos, leonés y asturiano son realidades diferentes pero el leonés y el mirandés son la misma cosa. No le veo ningún sentido. Y es que nuestra lengua está aquí tan dañada que su recuperación plantea muchas dificultades y requiere un mínimo compromiso por parte de la sociedad leonesa, especialmente de los últimos hablantes, de las administraciones en su promoción y de la Universidad en su estudio. En mi opinión, una mínima coordinación con el proceso de recuperación de la lengua en Asturias es imprescindible, pero el principal esfuerzo ha de partir de los propios leoneses.

-¿Por qué publicar el libro en Aragón? -O Limaco Edizions, que es muy joven pero muy profesional, está especializada en lenguas minoritarias; el editor Ferrán Marín y yo conectamos muy bien y aquí está el resultado.

Emilio Gancedo, Diario de León, 1-V-2007

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/he-encontrado-vestigios-de-un-romancero-cantado-en-asturleones-_320001.html

Reseña de XURDIR. GUÍA GRAMATICAL DE LEONÉS, por Xavier Frías Conde

Xurdir. Guía gramatical del leonés, VVAA, La Bañeza: Asociación Cultural Faceira,

2012. 80 pp. ISBN: 978-84-940151-3-7

El procesu de recuperación del asturllionés per tierres de Llión y Zamora alcuéntrase con problemes serios, d’ello hai que ser conscientes. Sicasí, la so recuperación y posterior normalización nestos territorios cuenta dende 2012 con una nueva ferramienta, un llibru n’apariencia simple pero d’una elaboración esmerada. D’entrada, esti llibru, col nome de Xurdir y el, digamos, subtítulu, Guía gramatical del leonés yá ye una declaración d’intenciones. Nun ye un manual al usu, nun tien siquiera vistes normatives, nun cansa na lectura. Al contrario, trátase d’un llibru agradable a la lectura que sirve tanto pa la consulta a soles como pa usalu en cursos d’alfabetización en llionés. Usa los esquemes y los cuadros como sistema básicu, lo cual ye muncho d’agradecer, porque, asina, el lector atopa fácilmente los conteníos y requier d’un esfuerzu ental muncho menor pa poder algamar la información.

Dende un puntu de vista más filolóxicu, Xurdir declara que fai parte de la norma asturllionesa, pero de la parte española. Dexemos de llau la portuguesa (el mirandés) que tien norma de so. Sicasí, Xurdir vien cubrir correctamente una llaguna importante dende ‘l puntu de vista de la normalización de les fales asturllioneses al sur d’Asturies. El llionés de Xurdir ta uníu al asturianu, pero nun se declara un estándar aparte (como

‘l mirandés), sinón que tenta ser l’aplicación de les normes de l’ALlA a les provincies de Llión y Zamora. Nun ye la primer tentativa, pero ye la meyor que se fae, la más coherente, ensin llegar a proponer una subnorma concreta, lo cual, nestos primeros tiempos, cuido que ye un aciertu. Como non podía ser otro, el llionés de Xurdir céntrase nel bloque occidental, pero con ello abonda.

Anque nun too puen ser parabienes. La nuestra guía cae no que son, al mio entender, los mesmos vicios de la norma asturiana, lo cual ye lóxico porque ye fiel a ella, como l’usu del guión curtiu pal clíticu “-y” en posición enclítica, cuando, amás, esisten opciones diverses d’alomorfos y la conxunción pue ser representada con ya (p. 20). Otru de los “vicios” de la norma asturiana, l’apostrofación del artículu el como ‘l cuando la palabra anterior principia con vocal, ta equí tamién presente (p. 21), cuando en toes estes variedaes s’apostrofa en casos onde na fala real nun desanicia la vocal (d’ehí esi mio usu personal d’escribir tal ‘l separtáu de la palabra cola qu’en teoría va lligada). Igualmente, Xurdir también cae nesa aberración de l’ALlA que ye la vocalización de los grupos cultos del tipu *caráuter (p. 19), que cuido sinceramente que desprestixen una llingua, anque la propia ALlA llegó finalmente a aceptar que los grupos cultos puen permanecer, porque los escritores más prestixosos n’asturianu nun aceptaben tal brutalidá pa cola llingua y que, pa los non falantes, ye una muestra de dialectalización del idioma.  Recomiendo a los amigos de Faceira qu’al menos revisen esti puntu, anque los dos anteriores dexen tar, porque ‘l caltenimientu de los grupos cultos nun va contra los principios de l’ALlA. Pero, repito, Xurdir no anterior simplemente reproduz elementos que xulgo erraos na norma asturiana contemporania. Sicasí, lo más importante ye que se caltién la unidá del asturllionés del llau español na escritura, con adaptaciones fonomorfolóxiques en principiu acertaes.

Amás de tolo anterior, la estructura de Xurdir ye percompleta y algama les estayes básiques de la llingua. Sirve por igual al neofalante como a quien s’allega al llionés pela primer vegada. El trabayu realizáu pola Asociación Faceira, la editora d’esta guía, tendrá inda más ésitu por publicala en castellanu. Y al pesar de los trés puntos críticos que señalé enriba, considero que Xurdir ye una escelente guía d’introdución al llionés, ye ‘l pasu necesariu pa que la llingua desendolque al sur del Cordal, una ferramienta imprescindible, bien fecha, coherente y, amás, amena.

Xavier Frías Conde

Hápax. Revista de la Sociedad de Estudios de Lengua y Literatura. Nº VI (2013): 187-188.

 http://www.revistahapax.es/VI/Revista_Hapax_Numero_VI.pdf

Cuando ronda el hombre lobo

Uyucón

El libro ‘Mitoloxía popular del reinu de Llión’ recoge la existencia de leyendas y seres sobrenaturales como el renubero, los trasgos, las xanas o el cíclope Uyucón.

 

Los bosques, páramos y montes leoneses están llenos de misteriosos habitantes. No aparecen en los padrones municipales, pero sí en los cuentos que calientan los filandones mucho más que el fuego del hogar. Son el hombre lobo y sus amigos: el cíclope Uyucón, los mouros, las xanas, los trasgos y por supuesto las siempre tristes ánimas en pena. La demografía de esta particular población de la provincia la acaba de recoger Nicolás Bartolomé Pérez en el libro Mitología popular del Reino de León, con estupendas ilustraciones de Alberto Álvarez Peña para que podamos conocer las caras de estos seres mitológicos por si algún día nos los cruzamos por sorpresa. Bartolomé Pérez, presidente de la Asociación Cultural Faceira, ha querido también que este libro mantuviera la presencia literaria del llionés, en el que está escrito. El autor continúa así la labor de estudios de compilaciones de leyendas leonesas como las de Julio Camarena y José Luis Puerto. «La mitología leonesa tiene un estrecho parentesco con las mitologías populares del resto de Europa, más en concreto con las tradiciones mitológicas del norte y occidente de la Península Ibérica donde, por ejemplo, hay leyendas sobre los mouros míticos, las mouras o xanas, los encantamientos y los tesoros fantásticos», afirma Pérez. Los mitos, cuentos y leyendas suelen cumplir una función de entretenimiento, pero también servían para explicar un elementos geográfico o metereológico. Este último caso es por ejemplo el del renubero o renubeiru, imaginado en León como un genio que controla las nubes y tiene el poder de provocar la lluvia y sus rayos y truenos. En la tradición leonesa, recuerda Bartolomé Pérez, el renubero tiene diferentes aspectos: desde un ser sin forma física definida a un viejo o un mago. Tiene además un carácter ambivalente, ya que puede ser un destructor de cultivos o traer la lluvia cuando más falta hace. Por el primer caso se puede entender que cuando se le dice a alguien que tiene «cara de renubero» es que está a punto de tronar. En ese caso, como se sabe, la mejor forma de conjurar la tormenta es tocar las campanas a ‘tente nube’. El temible hombre lobo también puebla los bosques leoneses, como ya hemos dicho, e incluso se relaciona con historias como la de una maldición parental ocurrida en la localidad berciana de Burbia, donde una chica que se quedó sola en casa mientras los padres iban a misa, devoró el botillo que era la comida de ese día. Al volver los padres, la madre exclamó: «¡Si comieras siete años como los lobos!» y el padre sentenció «amén», con lo que la joven se convirtió en uno. Son personajes que aparecen en varios lugares de la geografía leonesa, algunos más gustosos de la montaña que del seco páramo, como es el caso de las janas, xanas o mouras, esas encantadoras muchachas sobrenaturales que viven en fuentes o cuevas. En la zona centro oriental de la provincia, muy relacionadas con las mismas leyendas de sus hermanas del ámbito ástur-cántabro, es donde viven las xanas. En Campo, perteneciente al municipio de Cármenes, se han recogido hitorias de xanas que robaban niños o transformaban el carbón en oro, mientras que este ser ha dado lugar también a topónimos como la Fuente de las Chanas en Canseco. Los moros o mouros, por su parte, son personajes fantásticos que no se corresponden exactamente con los musulmanes que invadieron la Península Ibérica en el siglo VIII, sino que son una versión mítica de los mismos. Los moros se ligan a la construcción de antiguas edificaciones y también a una relación con el oro y los tesoros. Aparecen también en relatos de batallas, en muchas de las cuales acaba apareciendo el apóstol Santiago como un guerrero épico. Entre otros seres como las moras hiladoras, los culebrones y basiliscos, los trasgos o la vieja que vive en el monte, destaca la recuperación de la historia del cíclope Uyucón, que vive en Fornela, en el municipio berciano de Peranzanes, y que servía para meter miedo a los niños. Todos son vecinos inesperados que le dan a la provincia un aire sobrenatural muy alejado de su árida realidad del día a día.

 

N. G. Sabugal, Diario de León, 27-IV-2013