Cuando ronda el hombre lobo

Uyucón

El libro ‘Mitoloxía popular del reinu de Llión’ recoge la existencia de leyendas y seres sobrenaturales como el renubero, los trasgos, las xanas o el cíclope Uyucón.

 

Los bosques, páramos y montes leoneses están llenos de misteriosos habitantes. No aparecen en los padrones municipales, pero sí en los cuentos que calientan los filandones mucho más que el fuego del hogar. Son el hombre lobo y sus amigos: el cíclope Uyucón, los mouros, las xanas, los trasgos y por supuesto las siempre tristes ánimas en pena. La demografía de esta particular población de la provincia la acaba de recoger Nicolás Bartolomé Pérez en el libro Mitología popular del Reino de León, con estupendas ilustraciones de Alberto Álvarez Peña para que podamos conocer las caras de estos seres mitológicos por si algún día nos los cruzamos por sorpresa. Bartolomé Pérez, presidente de la Asociación Cultural Faceira, ha querido también que este libro mantuviera la presencia literaria del llionés, en el que está escrito. El autor continúa así la labor de estudios de compilaciones de leyendas leonesas como las de Julio Camarena y José Luis Puerto. «La mitología leonesa tiene un estrecho parentesco con las mitologías populares del resto de Europa, más en concreto con las tradiciones mitológicas del norte y occidente de la Península Ibérica donde, por ejemplo, hay leyendas sobre los mouros míticos, las mouras o xanas, los encantamientos y los tesoros fantásticos», afirma Pérez. Los mitos, cuentos y leyendas suelen cumplir una función de entretenimiento, pero también servían para explicar un elementos geográfico o metereológico. Este último caso es por ejemplo el del renubero o renubeiru, imaginado en León como un genio que controla las nubes y tiene el poder de provocar la lluvia y sus rayos y truenos. En la tradición leonesa, recuerda Bartolomé Pérez, el renubero tiene diferentes aspectos: desde un ser sin forma física definida a un viejo o un mago. Tiene además un carácter ambivalente, ya que puede ser un destructor de cultivos o traer la lluvia cuando más falta hace. Por el primer caso se puede entender que cuando se le dice a alguien que tiene «cara de renubero» es que está a punto de tronar. En ese caso, como se sabe, la mejor forma de conjurar la tormenta es tocar las campanas a ‘tente nube’. El temible hombre lobo también puebla los bosques leoneses, como ya hemos dicho, e incluso se relaciona con historias como la de una maldición parental ocurrida en la localidad berciana de Burbia, donde una chica que se quedó sola en casa mientras los padres iban a misa, devoró el botillo que era la comida de ese día. Al volver los padres, la madre exclamó: «¡Si comieras siete años como los lobos!» y el padre sentenció «amén», con lo que la joven se convirtió en uno. Son personajes que aparecen en varios lugares de la geografía leonesa, algunos más gustosos de la montaña que del seco páramo, como es el caso de las janas, xanas o mouras, esas encantadoras muchachas sobrenaturales que viven en fuentes o cuevas. En la zona centro oriental de la provincia, muy relacionadas con las mismas leyendas de sus hermanas del ámbito ástur-cántabro, es donde viven las xanas. En Campo, perteneciente al municipio de Cármenes, se han recogido hitorias de xanas que robaban niños o transformaban el carbón en oro, mientras que este ser ha dado lugar también a topónimos como la Fuente de las Chanas en Canseco. Los moros o mouros, por su parte, son personajes fantásticos que no se corresponden exactamente con los musulmanes que invadieron la Península Ibérica en el siglo VIII, sino que son una versión mítica de los mismos. Los moros se ligan a la construcción de antiguas edificaciones y también a una relación con el oro y los tesoros. Aparecen también en relatos de batallas, en muchas de las cuales acaba apareciendo el apóstol Santiago como un guerrero épico. Entre otros seres como las moras hiladoras, los culebrones y basiliscos, los trasgos o la vieja que vive en el monte, destaca la recuperación de la historia del cíclope Uyucón, que vive en Fornela, en el municipio berciano de Peranzanes, y que servía para meter miedo a los niños. Todos son vecinos inesperados que le dan a la provincia un aire sobrenatural muy alejado de su árida realidad del día a día.

 

N. G. Sabugal, Diario de León, 27-IV-2013

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