La creación del mundo y otros mitos asturianos

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Llevo un par de meses intentando facer una axeitada reseña d’un llibru apasionanate que nos fala con ciencia y pasión del tema de la mitoloxía popular asturiana, de la sua riqueza, antigüedá y fascinantes venceyos colas mitoloxías campesinas del continente européu en xeneral, y, más en concretu, colos de los territorios qu’agora chamamos l’arcu atlánticu. El llibru titúlase La creación del mundo y otros mitos asturianos (2008), de Cristobo de Milio Carrín, un brillante investigador autodidacta qu’afonda nesta obra nos significaos y nicios d’esa complexa mestura de tradiciones llexendarias que ye la mitoloxía del puebru asturianu diendo, p’aportar lluz y sentíu, a la mitoloxía comparada, al estudiu de las relixones antiguas o a la rebusca d’informaciones nun tenidas en cuenta hasta agora cumo ye’l casu de dellos ritos lligaos a santuarios asturianos. La falta de tiempu y l’avolumáu feixe de notas a esti llibru que voi recoyendo fai que tenga que deixar la proyectada reseña pa más alantre porque hai muito que dicir al filu d’esta singular investigación. Solo quergo apuntar l’interés que tien el capítulu I del llibru, el dedicáu a la Vieya, personaxe escaecíu de la mitoloxía popular asturiana y arrequeixáu nas designaciones de fenómenos atmosféricos, topónimos o en ciertos ritos. A la lluz de los datos que remana Cristobo de Milio, faciendo comparanza d’esti mitu cola Cailleach gaélica o la Mari vasca, l’antigua importancia d’esti numen relluma con intensidá. Outra cousa que me chamóu l’atención ye’l volume de referencias a la cultura popular llionesa que fai l’autor y qu’evidencia los fuertes y vieyos llazos ente llioneses y asturianos tamién nesti aspectu de la cultura. Deixo eiquí, pol momentu, una reseña y entrevista feita al autor qu’aparecieron en mayu de 2008 nel periódicu de Xixón El Comercio. Encamiento con rixu’l llibru a llioneses y asturianos interesaos n’afondar na conocencia de la mitoloxía de la vieya Asturia, que, en dalguna midida cumo razona Cristobo de Milio Carrín, sigue viva güei nos nuesos mitos.

 

I.-

UN PASADO DE LEYENDA

Cristobo de Milio Carrín bucea en la mitología asturiana en un completo estudio que destaca la vinculación con los pueblos del Arco Atlántico y la curiosa mezcla de paganismo y cristianismo

Hubo una vez, hace muchísimo tiempo, una vieja giganta tan alta como el cielo. Vivía en la cima de las montañas, donde siempre está nevado, y de allí bajaba cada invierno para cubrir la tierra de blanco. Dominaba los elementos: la lluvia, las heladas, la nieve y los grandes calores». De este forma, con un retrato a modo de cuento de la diosa de la Tierra, arranca el libro ‘La creación del mundo y otros mitos asturianos, una obra de Cristobo de Milio Carrín, que así firma quien es en realidad José Cristóbal García Pérez, y que trata de aportar luz sobre toda esa mitología desde una perspectiva amplia que rebasa los límites de lo anecdótico y lo folclórico.

Es este libro de 444 páginas un completo manual que reconstruye y busca los porqués de leyendas y supersticiones buscando siempre el amparo de los mitos de otros países, de las fuentes antiguas, para incluso restaurar algunas de esas leyendas que han sobrevivido de forma oral a lo largo de la historia.

Tiene el volumen una estructura clara que se divide en veinte capítulos, agrupados a su vez en cuatro partes definidas: La Vieja, El Niño, El Rey y el Jinete.

El primero de los epígrafes alude a la diosa Tierra, de la que abundan en la cultura oral asturiana numerosas huellas, que el autor explora en busca de conclusiones: «La Vieya es el personaje más importante de la mitología asturiana, una diosa que encarna todos los aspectos de la naturaleza», dice el autor en el resumen de la primera parte de su libro, en la que añade que este personaje es el que se encarga de controlar el tiempo atmosférico, el arco iris es obra suya y provoca tormentas. «La Vieya, en tiempos remotos, era adorada en toda Europa con ligeras variantes en cada región. La diosa asturiana encaja en el perfil de la versión celta», dice el autor que detalla que la llegada del cristianismo supuso una adaptación a la nueva religión, que la convirtió en la Virgen María.

El Niño, sostiene el autor, es la parte más heterogénea de un volumen, dado que bajo este epígrafe encajan una serie de leyendas que comparten una estructura común y en las que viene a contar algo así como que la vieja de la primera parte es la madre de un hijo que protagoniza el mito de la creación. Son muchas las historias que conducen a esa conclusión, hacia un mito de la Regeneración que explica el nacimiento de los principales dioses. «Al parecer, la idea de la creación del mundo actual se produjo por fases: en una primera el mundo era un lugar oscuro y caótico, dominado por una raza de monstruos. En la segunda fase surgieron los dioses modernos, un segundo panteón que podía traer la luz, el orden y el crecimiento al mundo primitivo», sostiene el libro.

El tercer capítulo, el Rey, se adentra en un asunto clave de la mitología asturiana: el origen de la xana. José Cristóbal García Pérez perfila una hipótesis sobre el particular, que parte de un buen número de ejemplos europeos, y concluye que la xana fue, al principio, «una manifestación de la Tierra como diosa de la fertilidad y que los cuentos más difundidos recrean un antiguo rito, un pacto entre la divinidad y la tribu a través de su representante, el rey sagrado».

Es el Caballero o El Jinete la última parte de este viaje a la mitología, que aborda la relación entre el cristianismo y el paganismo y estudia la supervivencia del dios celeste en la tradición de Asturias. «Las fiestas solares en Asturias y Escocia, Beltaine y San Juan, conservan restos bastante claros de violencia mimética, del rey sagrado y de su muerte ritual», señala el libro, que recrea el mito del jinete armado con el rayo. Aquel jinete divino acabó convirtiéndose al llegar la Edad Media en San Jorge y Santiago, en una nueva adaptación al cristianismo.

Todo lo investigado conduce a una conclusión clara: que el libro está aún sin terminar, que es preciso continuar investigando. «Hace falta una investigación sobre el terreno, abarcando como mínimo Asturias entera y rebuscar también en documentos antiguos», sostiene el autor en una obra en la que se deja muy clara la vinculación del Principado con el mundo celta. Y es que sostiene que, pese al empeño en ensalzar lo mediterráneo y latino para ocultar ese pasado, «Asturias mantiene vivo el vínculo con los pueblos hermanos del Arco Atlántico».

II.-

ENTREVISTA

Su nombre es José Cristóbal García Pérez, pero esta obra autoeditada que acaba de ver la luz la firma Cristobo de Milio Carrín.

-¿Por qué esa firma?

-Es un seudónimo sólo en parte. Cristobo es mi nombre real, versión asturiana extremo-occidental, Milio es mi padre y Carrín es la casa de mis abuelos. Cristobo, hijo de Milio, de la casa de Carrín, es en mi concejo la forma tradicional de designar a un hombre joven, que todavía debe ser identificado por el nombre de su padre. Pensé que tenía mucho sentido, en un libro dedicado a descifrar una religión tradicional despreciada por la ideología dominante, emplear mi nombre tradicional, mi nombre tal y como lo entendían mis antepasados, en vez del que recogen los documentos de la administración.

-Empiezo por el final, me gustaría que me hiciera un escueto resumen de cuál es su conclusión de este trabajo.

-No pretendo establecer conclusiones definitivas. Se trata de lo contrario, de abrir un camino que otros deberán seguir despejando. Mi intención podría resumirse, más o menos, así: «¿Habéis visto el tesoro que tenemos aquí? Pues ahora toca desenterrarlo».

-¿Cuántos años de trabajo hay detrás del libro?

-Aproximadamente doce años, pero nunca fue un trabajo a tiempo completo: el libro fue un pasatiempo y sólo le dediqué mis ratos muertos. Algunas veces podían pasar muchos meses sin añadirle ni un detalle nuevo, otras se acumulaban las ideas y las novedades en pocas semanas.

-¿Se sorprendió de los resultados o realmente esperaba esa gran vinculación entre los mitos europeos y los asturianos?

-Hubo muchas sorpresas, muchísimas y muy grandes. Cuando empecé a escribir el libro no sabía muy bien qué esperar. Dudaba por entonces entre los autores escépticos, que rechazaban como especulación cualquier conexión lejana en el folclore, y los estudiosos que empezaban a publicar artículos (en Lletres Asturianes, en Canciu’l Cuélebre, en Asturies, Memoria Encesa) sobre los motivos celtas de las leyendas asturianas.

-¿Qué destacaría como elemento propio de la mitología asturiana?

-En cuanto a su carácter, sin duda la sencillez. Los mitos asturianos son relatos desnudos, esquemáticos. Aparte de eso, tal vez la mezcla tan curiosa entre catolicismo y paganismo, la suavísima transición entre una religión y otra. Respecto a los temas, hay algunos relatos asturianos muy originales, pero suelen aparecer aislados, sin un contexto al que aferrarse para mejor comprenderlos, y he preferido no atacarlos en mi libro. JOSÉ CRISTÓBAL GARCÍA

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